miércoles, 23 de junio de 2010

Descansa.

Qué preciosa está con los ojitos cerrados. Sin esa lengua viperina que suele salir de sus labios cuando está despierta para dar en el centro de la herida. Qúe preciosa es cuando está dormida. Por esos momentos, la amo. Por los momentos en los que está dormida y yo, en calzoncillos, la miro y me fumo un cigarro mientras acaricio su pelo. Es hermosa siempre, pero solo cuando está dormida es preciosa. Como un diamate, valioso, hermoso, tranquilo... que preciosa es. Son tantos los malos recuerdos que me vienen a la mente cuando está despierta... Solo un recuerdo cuando está dormida. Pero el mejor de todos. No puedo perder su amor, ni su pelo, brillando bajo la luna que entra por la ventana. No puedo perder su ombligo, donde tantas veces he bebido wyshkie. No puedo perder su culo, donde tantas veces he esnifado coca. No quiero perderla a ella, pero solo cuando duerme. Ojalá pudiera estar siempre durmiendo.