Lulú siempre quiso enamorarse. La primera vez que besó a un chico tenía 13 años. Él era mayor y tenía las manos inquietas. Aprendió a defenderse de esas oscuridades que la acechaban siempre que se excitaba. Aunque le gustaba resistirse, se acababa abandonando al deseo de esos labios incansables de decirle lo guapa que era.
- Lulú, eres la chica más guapa que he besado nunca.
Ella seguida soñando, deseando. Quería ser feliz. No creía que fuese bonita. Por eso anhelaba serlo. Odiaba los espejos y la respuesta que le daban. Empezó a maquillarse. Tenía unos ojos marrones preciosos, de esos que quitan el hipo. Ahí empezó todo. Los perfilaba con cariño, como si fuesen lo único valioso de su cuerpo. Los hombres se giraban a mirarla caminar, disimuladamente, cuando pasaba a su lado. Se perfumaba siempre con un botecito que le dejó su madre antes de abandonarla. Era un bote lleno de sensaciones e historia. Era olor de madre.
Lulú siempre quiso ser bonita. Cuando tenía 15 leía revistas de moda y soñaba con ser una modelo. Decidió mudarse a Barcelona. El pueblo-cárcel de Murcia se le quedaba pequeño. Tenía la boca llena de sueños.
Era casi bonita.
Llegó a Barcelona con "Señas de identidad" de Goytisolo bajo el brazo. Se sentía perdida y desterrada de su vida. Todo era hostil. Ese territorio no era el suyo, pero era más que ese pueblo muerto que detestaba su presencia.
En la pensión donde se hospedó había un hombre mayor, de unos 30 que miraba lleno de lascivia a Lulú. A ella le gustaban esas miradas. Se excitaba. Perdía los papeles cada vez que esos ojos azules recorrían sus muslos. Por eso cuando él la agarró por la cintura a ella no le sorprendió. Cerró los ojos y se dejó llevar. Él era experto en el amor y ella, torpe e ingenua, quería descubrir todo lo que había bajo ese pantalón. La ropa se perdió en el camino mucho antes de que ella se diese cuenta. Los suspirosinterminables de ella eran música para el oído de él. Ella estaba extasiada y llena de pesadillas que contarle. No quería distraerle. Se aproximó a su oreja izquierda y le besó en la mejilla. Él, entre jadeos y gritos de ¡Ay, Dios mío!, le dijo que voz muy bajita:
- Lulú, eres la chica más guapa con la que he follado nunca.
La habitación, con cuatro ventanas al cielo, descubrió en mitad de la noche una sonrisa.
martes, 28 de junio de 2011
jueves, 16 de junio de 2011
lunes, 13 de junio de 2011
Verano.
Ya está aquí, ya se huele, se toca con la punta de los dedos y se escapa volátilmente descojonándose en mi cara. Aún no, aún no, repite el muy cabrón,un par de semanas.
A ver, cabronazo, le digo, si no vienes ya, ¿por qué he recogido la chaqueta?
Pues no lo se, contesta, puedes volver a sacarla. Y sigue riéndose. El muy cabrón.
Se está haciendo esperar de lo lindo, y despierto llorando por las noches mientras el cielo verde oscuro, como la oscuridad, vuelve a tapar al día como un manto de escarcha en una mañana de otoño.
¿Otoño? Ya pasó, ahora es invierno. ¿No ves la nieve? ¿Invierno? ¿Y donde quedó el verano? El verano ya pasó, o llegará, depende de como lo mires.
¿Serrat? Tócate los cojones. Ahora me viene el catalufo este a contarme historias de poetas castellanos. Yo siempre fui más de Lorca. El poeta, no el pueblo del terremoto.
En fin, que nada, que todo, que mañana estás aqui. Que pasas, que llegas, como todo.
Como el verano.
A ver, cabronazo, le digo, si no vienes ya, ¿por qué he recogido la chaqueta?
Pues no lo se, contesta, puedes volver a sacarla. Y sigue riéndose. El muy cabrón.
Se está haciendo esperar de lo lindo, y despierto llorando por las noches mientras el cielo verde oscuro, como la oscuridad, vuelve a tapar al día como un manto de escarcha en una mañana de otoño.
¿Otoño? Ya pasó, ahora es invierno. ¿No ves la nieve? ¿Invierno? ¿Y donde quedó el verano? El verano ya pasó, o llegará, depende de como lo mires.
Todo pasa y todo llega, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.
¿Serrat? Tócate los cojones. Ahora me viene el catalufo este a contarme historias de poetas castellanos. Yo siempre fui más de Lorca. El poeta, no el pueblo del terremoto.
En fin, que nada, que todo, que mañana estás aqui. Que pasas, que llegas, como todo.
Como el verano.
miércoles, 8 de junio de 2011
Fruteros llenos y altas plantas trepadizas.
Hay silencio y oscuridad. Bienvenido al infierno. Si no fuera por un pequeño rayo de sol que atraviesa una vieja y roída cortina, no se podría ver nada en la sala. Ojalá no se pudiera ver nada. La sala está totalmente desnuda, excepto por la ventana con la cortina echada, una vieja mesa, dos sillas, y algunas manchas de sangre en la pared. En una de las sillas, frente a la mesa, hay un hombre sentado. Tiene las manos atadas a la silla y, aunque no podemos verle la cara porque lleva un gran capirote morado sobre la cabeza, debe estar dormido pues apoya la barbilla sobre el pecho. Viste una túnica del mismo color que el capirote, y un colgante de oro reposa un poco más abajo que su barbilla.
Cuando la puerta se abre, se ilumina la estancia totalmente y se ve la silueta de un hombre negro vestido con traje, pajarita y un viejo bombín. Lleva en una mano un cubo lleno de agua y una lona vieja en la otra. Sonríe. Cierra la puerta y la habitación vuelve a sumirse en la semi-oscuridad. Se sienta al otro lado de la mesa y llama:
-¿Señor Harlem?
El silencio vuelve a invadir la habitación, y el hombre, sin otro llamamiento, se levanta, camina hacia el hombre del capirote le levanta un poco la máscara y le echa el cubo de agua por encima. El hombre dormido empieza a toser y a escupir agua. El hombre negro se sienta de nuevo en su silla.
-¿Es usted el señor Harlem?
-S-si, señor- contesta el recién despertado.
-¿Es usted gran maestre del Ku-klux-klan establecido en la ciudad de Atlantic City, señor Harlem?
Harlem lo mira a los ojos, y con un deje de desprecio, afirma. El hombre negro continúa su interrogatorio.
-Bien. Me llamo Walter Barksdale. Verá. Mi hermana de 14 años fue asesinada la semana pasada junto a dos amigas suyas en el parque cerca de la playa. ¿Fue su organización?
-La semana pasada el Ku-kulx no salió. Pero Dios bendiga a quien haya sido.
Barksdale lo mira y una intensidad se crea entre los ojos de los dos hombres. Finalmente, Barksdale sonríe y habla:
-Bien, tiene cojones. Está atado a una silla y con un negro desafiándole y aún se atreve a mirarme. Bien. Ahora voy a contarle una historia. No quiero que me interrumpa, pues si lo hace, le mataré. ¿De acuerdo?
-Si- contesta Harlem con la misma mirada desafiante.
-Bien. Bien, muy bien. Mi padre era carpintero. Vivíamos en Boston cuando era pequeño. Vivíamos en un barrio de mierda en el que solo vivíamos negros pobres y blancos protestantes. Vivíamos a gusto. Era un buen sitio. Como decía, mi padre era carpintero, aunque al principio era recolector de fruta en el campo de unos ricos. Los Dalton creo. Bueno, la cosa es que cuando se quedó sin trabajo, mi padre se compró materiales de carpintero y aprendió el oficio él mismo, sin maestros ni libros que le enseñaran. Poco a poco, fue haciéndose un nombre en el barrio como trabajador de la madera, y un día un hombre gordo, con chaqué y sombrero de copa vino a casa a hablar con mi padre. "Me han dicho que es el mejor carpintero de Boston, señor Barksdale" dijo, "me he comprado una casa nueva, y mis libros necesitan unas estanterías en las que reposar. Me preguntaba si podría hacerlas usted, se le pagará bien". Mi padre aceptó el trabajo, y durante muchos meses, estuvo trabajando en esas estanterías, puliendo la madera, grabando preciosos dibujos de fruteros llenos y plantas trepadizas. A los seis meses de terminar las estanterías, otro hombre vino a darle trabajo a mi padre. Quería unas estanterías aún más grandes que las del primer hombre, ya que era más rico y se merecía más. Mi padre aceptó encantado el trabajo. Dos días después, cuando iba al taller, el Ku-klux-klan lo cogió, lo ahorcó y lo quemó. Desde casa oímos los claxons de los coches sonar mientras grandes cruces de fuego ardían por las calles del barrio. Hace 10 años de eso, pero, cuando nos mudamos aquí con mi familia, me traje las herramientas de carpintería de mi padre. Son estas.
El hombre puso la lona que había traído encima de la mesa y empezó a colocarlas sobre la mesa.
-Hace diez años que no se usan, señor Harlem, quizás estén un poco oxidadas- dijo mientras sacaba las tenazas.
-¿Qué va a hacer con ellas?- dice el gran maestre del Ku-Klux dejando un poco de miedo en la voz.
-Muebles no, desde luego.
Una sonrisa en un rostro negro.
Cuando la puerta se abre, se ilumina la estancia totalmente y se ve la silueta de un hombre negro vestido con traje, pajarita y un viejo bombín. Lleva en una mano un cubo lleno de agua y una lona vieja en la otra. Sonríe. Cierra la puerta y la habitación vuelve a sumirse en la semi-oscuridad. Se sienta al otro lado de la mesa y llama:
-¿Señor Harlem?
El silencio vuelve a invadir la habitación, y el hombre, sin otro llamamiento, se levanta, camina hacia el hombre del capirote le levanta un poco la máscara y le echa el cubo de agua por encima. El hombre dormido empieza a toser y a escupir agua. El hombre negro se sienta de nuevo en su silla.
-¿Es usted el señor Harlem?
-S-si, señor- contesta el recién despertado.
-¿Es usted gran maestre del Ku-klux-klan establecido en la ciudad de Atlantic City, señor Harlem?
Harlem lo mira a los ojos, y con un deje de desprecio, afirma. El hombre negro continúa su interrogatorio.
-Bien. Me llamo Walter Barksdale. Verá. Mi hermana de 14 años fue asesinada la semana pasada junto a dos amigas suyas en el parque cerca de la playa. ¿Fue su organización?
-La semana pasada el Ku-kulx no salió. Pero Dios bendiga a quien haya sido.
Barksdale lo mira y una intensidad se crea entre los ojos de los dos hombres. Finalmente, Barksdale sonríe y habla:
-Bien, tiene cojones. Está atado a una silla y con un negro desafiándole y aún se atreve a mirarme. Bien. Ahora voy a contarle una historia. No quiero que me interrumpa, pues si lo hace, le mataré. ¿De acuerdo?
-Si- contesta Harlem con la misma mirada desafiante.
-Bien. Bien, muy bien. Mi padre era carpintero. Vivíamos en Boston cuando era pequeño. Vivíamos en un barrio de mierda en el que solo vivíamos negros pobres y blancos protestantes. Vivíamos a gusto. Era un buen sitio. Como decía, mi padre era carpintero, aunque al principio era recolector de fruta en el campo de unos ricos. Los Dalton creo. Bueno, la cosa es que cuando se quedó sin trabajo, mi padre se compró materiales de carpintero y aprendió el oficio él mismo, sin maestros ni libros que le enseñaran. Poco a poco, fue haciéndose un nombre en el barrio como trabajador de la madera, y un día un hombre gordo, con chaqué y sombrero de copa vino a casa a hablar con mi padre. "Me han dicho que es el mejor carpintero de Boston, señor Barksdale" dijo, "me he comprado una casa nueva, y mis libros necesitan unas estanterías en las que reposar. Me preguntaba si podría hacerlas usted, se le pagará bien". Mi padre aceptó el trabajo, y durante muchos meses, estuvo trabajando en esas estanterías, puliendo la madera, grabando preciosos dibujos de fruteros llenos y plantas trepadizas. A los seis meses de terminar las estanterías, otro hombre vino a darle trabajo a mi padre. Quería unas estanterías aún más grandes que las del primer hombre, ya que era más rico y se merecía más. Mi padre aceptó encantado el trabajo. Dos días después, cuando iba al taller, el Ku-klux-klan lo cogió, lo ahorcó y lo quemó. Desde casa oímos los claxons de los coches sonar mientras grandes cruces de fuego ardían por las calles del barrio. Hace 10 años de eso, pero, cuando nos mudamos aquí con mi familia, me traje las herramientas de carpintería de mi padre. Son estas.
El hombre puso la lona que había traído encima de la mesa y empezó a colocarlas sobre la mesa.
-Hace diez años que no se usan, señor Harlem, quizás estén un poco oxidadas- dijo mientras sacaba las tenazas.
-¿Qué va a hacer con ellas?- dice el gran maestre del Ku-Klux dejando un poco de miedo en la voz.
-Muebles no, desde luego.
Una sonrisa en un rostro negro.
lunes, 6 de junio de 2011
La tristeza no es para mi (Rayito de sol)
Cabezahueca.
Anheladeseos.
Manostorpes.
Tequieromucho.
Hazmesoñar.
Nointerrumpaslosabrazos.
Dimequeserásiempre.
Nomemientas.
Llámameatodashoras.
Tiramiguitasdepan.
Rellénamelaalmohada.
Descúbremesinsentidos.
Incéndiamedepoesía.
Séamosperroscallejeros.
Báñameenaguadelluvia.
Desechalosparaguas.
Preocúpatedemitristeza.
Rompeestánterías.
Golpesdeamor.
Sudorylágrimas.
Cardenalesdirectos.
Apágameelteléfono.
Dimequemeodias.
Olvídatedemí.
Peronodeltodo.
Perdonamiserrores.
Todoslosquesiemprecometí.
Sumérgeteenelmar,
deesteazulturbulento.
Dejaquelasnubestesusurren
queestonovaapodercontigo.
Eresúnica,ycomotal,
tevoyatratarcomountesoro.
Anheladeseos.
Manostorpes.
Tequieromucho.
Hazmesoñar.
Nointerrumpaslosabrazos.
Dimequeserásiempre.
Nomemientas.
Llámameatodashoras.
Tiramiguitasdepan.
Rellénamelaalmohada.
Descúbremesinsentidos.
Incéndiamedepoesía.
Séamosperroscallejeros.
Báñameenaguadelluvia.
Desechalosparaguas.
Preocúpatedemitristeza.
Rompeestánterías.
Golpesdeamor.
Sudorylágrimas.
Cardenalesdirectos.
Apágameelteléfono.
Dimequemeodias.
Olvídatedemí.
Peronodeltodo.
Perdonamiserrores.
Todoslosquesiemprecometí.
Sumérgeteenelmar,
deesteazulturbulento.
Dejaquelasnubestesusurren
queestonovaapodercontigo.
Eresúnica,ycomotal,
tevoyatratarcomountesoro.
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