II
Dos jóvenes sentados comparten sus sentimientos a voz en grito. Ella está sentada sobre las piernas de él. Él la besa y la abraza con ternura, pero esconde la pasión en su ancho pantalón. Los jóvenes comparten susurros y sonrisas. Ella lleva una cámara, se fotografían, se ven, se ríen de sus caras, se besan y vuelven a intentarlo, nada, otra foto que hace florecer las risas. Él la toca, sigue el camino de su cuello hacia el sur. Un guardia los mira, pasa a su lado "Un poco de respeto" susurra, la envidia está a flor de piel ¿Quién no ha estado enamorado alguna vez?. Ella se ríe, él enrojece y dice de marcharse.
Pasean juntos cogidos de las manos, ella se escapa, pero las manos de él son más rápidas. Él se va, se hace el enfadado, ella actúa, corre detrás de su enamorado y se abalanza sobre su espalda, él la coge, se ríen; la baja al suelo cuando una columna les corta el paso; presos de la piedra y el hormigón se besan, se sonríen, se aman.
viernes, 17 de julio de 2009
domingo, 12 de julio de 2009
Medianoche
"En momentos como este, momentos en los que estoy apalancada en el sofá con el murmullo de la televisión de fondo viendo una película tantas veces vista; no puedo más que añorar aquellos momentos junto a ti. Aún no es medianoche, mi padre acaba de despertarse, marcha a la cama y me deja aquí, en el sofá, junto a mi soledad, una soledad relativa, ya que dentro de unas tantas horas volveré a estar junto a ti; aún así.
Las 12 menos cuarto, apenas una hora y pico desde que cogí el autobús y aún embriagada de ese último beso, pasión; esa última llamada, alegría; ese último mensaje, tristeza.
Ya quiero que sea mañana, pasar la tarde junto a ti, darte todo aquello que hoy no te he podido dar, lástima, ya he apagado el ordenador, sino disfrutaría de estos últimos momentos del día escuchando las alegrías que un incendio puede causar y buscando alguna que otra pieza de ese puzzle que me regaló alguien muy especial; una imagen que poco a poco toma forma, tal como el día a día nos invita a pasar la eternidad en mutua compañía.
Ya son las 12 menos cinco, es la primera vez que esto me pasa, anhelarte tanto para coger un papel y un boli y dedicarte mis palabras. Sigo en el sofá, se acerca la hora de perderme entre sueños y sábanas, ojalá estuvieras aquí y me acompañaras en el delirio, dormirme entre tus brazos o bien pasar la noche en vela arropada por tus labios y caricias.
Vaya, ya es medianoche, los párpados pesan, para que lo voy a negar, 17 horas y 30 minutos más y otra vez junto a ti; me han arruinado la mañana, pues podría pasarla en tu compañía, pero no, hoy no, ya es domingo, otro día pasa, un mes, una semana, y un día; vaya, y parece que fue ayer, cosa de casualidad Oh happy day se cuela por la pantalla; pues sí, tiempos de alegría en tu compañía.
Bien, ya acabo, se hace tarde, ya sabes, mañana no, hoy, en el mismo sitio a la hora de siempre.
Te quiero."
XI-VII
Las 12 menos cuarto, apenas una hora y pico desde que cogí el autobús y aún embriagada de ese último beso, pasión; esa última llamada, alegría; ese último mensaje, tristeza.
Ya quiero que sea mañana, pasar la tarde junto a ti, darte todo aquello que hoy no te he podido dar, lástima, ya he apagado el ordenador, sino disfrutaría de estos últimos momentos del día escuchando las alegrías que un incendio puede causar y buscando alguna que otra pieza de ese puzzle que me regaló alguien muy especial; una imagen que poco a poco toma forma, tal como el día a día nos invita a pasar la eternidad en mutua compañía.
Ya son las 12 menos cinco, es la primera vez que esto me pasa, anhelarte tanto para coger un papel y un boli y dedicarte mis palabras. Sigo en el sofá, se acerca la hora de perderme entre sueños y sábanas, ojalá estuvieras aquí y me acompañaras en el delirio, dormirme entre tus brazos o bien pasar la noche en vela arropada por tus labios y caricias.
Vaya, ya es medianoche, los párpados pesan, para que lo voy a negar, 17 horas y 30 minutos más y otra vez junto a ti; me han arruinado la mañana, pues podría pasarla en tu compañía, pero no, hoy no, ya es domingo, otro día pasa, un mes, una semana, y un día; vaya, y parece que fue ayer, cosa de casualidad Oh happy day se cuela por la pantalla; pues sí, tiempos de alegría en tu compañía.
Bien, ya acabo, se hace tarde, ya sabes, mañana no, hoy, en el mismo sitio a la hora de siempre.
Te quiero."
XI-VII
jueves, 2 de julio de 2009
Destroy Everything
La chica que queria huir.
La chica que deseaba escapar.
La chica que nunca consiguio huir.
La chica que nunca intentó escapar.
A veces es todo tan complicado que ni siquiera buscas solucion...
Sabía que era cierto. Pero no quería que lo fuera. Unas lágrimas escaparon de sus ojos, recorrieron su rostro, y acabaron en sus labios. Entonces, fue cuando su grito desgarró el silencio, un grito de miedo, de dolor. De sus ojos seguían saliendo lagrimas, formando un manantial en la oquedad de sus labios, ahora cerrados. Cerrados como sus ojos. Recordando sus días, los que habían pasado juntos. Las risas que habían echado juntos. Cada palabra suya que había podido obligarla a hacer eso.
Ella estaba tirada en el suelo, a su alrededor, todo sangre, en su boca, un papel, él, arrodillado en el suelo, sobre la sangre, llorando.
Los días siguientes fueron horrorosos para él. No dejaba de recordar cada palabra de su carta, para él, dejada en su boca para que “huela a mi”, como ponía en la carta, y “para que me recuerdes”
La chica que deseaba escapar.
La chica que nunca consiguio huir.
La chica que nunca intentó escapar.
A veces es todo tan complicado que ni siquiera buscas solucion...
Sabía que era cierto. Pero no quería que lo fuera. Unas lágrimas escaparon de sus ojos, recorrieron su rostro, y acabaron en sus labios. Entonces, fue cuando su grito desgarró el silencio, un grito de miedo, de dolor. De sus ojos seguían saliendo lagrimas, formando un manantial en la oquedad de sus labios, ahora cerrados. Cerrados como sus ojos. Recordando sus días, los que habían pasado juntos. Las risas que habían echado juntos. Cada palabra suya que había podido obligarla a hacer eso.
Ella estaba tirada en el suelo, a su alrededor, todo sangre, en su boca, un papel, él, arrodillado en el suelo, sobre la sangre, llorando.
Los días siguientes fueron horrorosos para él. No dejaba de recordar cada palabra de su carta, para él, dejada en su boca para que “huela a mi”, como ponía en la carta, y “para que me recuerdes”
Suscribirse a:
Entradas (Atom)