Debes tener hambre. Le funcionó a Miguel Angel, le funcionó a Picasso y le funciona a cientos de miles de artistas que no lo hacen por amor (aunque eso puede jugar su parte), sino para poner un plato de comida en la mesa. Si quieres interpretar el mundo, has de utilizar tus propios apetitos. ¿Eso te sorprende? No debería. No existe nada tan humano como el hambre. No existe la creación sin talento, eso te lo concedo, pero el talento es barato. El talento no se mendiga. El hambre es el pistón del arte. ¿La niñita de la que ter hablaba? Ella encontró la suya, y la utilizó.
Ella piensa:
Se acabó estar en la cama todo el día. Voy a la habitación de papá, el estudio de papá. A veces digo estudio, a veces digo escudo. Hay una ventana grande muy bonita. Me ponen en la pira. Veo desde abajo lo que hay arriba. Veo pájaros bonitos, demasiado bonitos para mi, y eso me pone triste. Algunas nubes tienen alas. Algunas tienen los ojos azules. Siempre lloro triste con la puesta de sol. Duele ver. Lo de arriba hacia abajo duele dentro de mi. Nunca podría decir lo que veo y eso me pone triste.
Ella piensa:
Si pudiera parar el dolor. Si pudiera sacarlo como pipí. Lloro y pido pido pido decir lo que quiero. Sami no puede ayudar. Cuando digo ¡Color! se toca la cara y sonríe y dice "Siempre fue, siempre será". Las niñas grandes no ayudan tampoco. Estoy tan enfadada con ellas, ¡¿por que no escuchais, MALAS MALOSAS?! Entonces un dia vienen las gemelas, Tesie y Lo-Lo. Hablan de forma especial entre ellas, me escuchan de forma especial. No me entendían al principio, pero ahora si. Tesie me trae el papel. Lo-Lo me trae un lápiz y un ¡La-bid! sale de mi boca y ellas dan un brindis y palmeras con las manos.
Ella piensa:
¡CASI PUEDO DECIR EL NOMBRE DEL LÁPIZ!
Ella piensa
: Puedo hacer el mundo en el papel. Puedo dibujar lo que las palabras significan Veo un arbol, hago un arbol. Veo un pajaro, hago un pajaro. Es una cosa buena, como el agua de un vaso.
Esta es una niñita con una herida vendada en la cabeza, que viste una batita de color rosa y se sienta en una silla junto a la ventana en el estudio de su padre. Su muñeca, Noveen, descansa en el suelo junto a ella. Tiene un tablero y sobre el tablero hay una hoja de papel. Ha logrado dibujar una garra que en realidad posee cierta semejanza con el pino muerto que que hay afuera.
Ella piensa:
Quiero tener más papel. Ella piensa:
Soy ISABEL.Debio ser como si te devolvieran la lengua despues de creer que te la habían acallado para siempre. Y todavía mas. Todavia mejor. Era un don, un regalo de ella misma, de ISABEL. Incluso desde aquellos primeros dibujos, increiblemente valientes, debió de haber comprendido lo que estaba sucediendo. Y ansiaba más.
Su don estaba hambriento. Los mejores dones (y los peores) siempre lo están.