domingo, 26 de diciembre de 2010

Un corazón tendido al sol

Una Ariadna hecha especialmente para él cerraba los ojitos mientras él le contaba cosas que no sabía muy bien de qué parte de su cabeza venían. Ya la echaba de menos incluso antes de irse, mirando sus labios cerrados sobre su pecho. Comentaban el viaje que algún día harían mientras deseaba morder su cuello y tenerla sin más. Seguía temiendo cada instante de inseguridad que lo alejaba de ella y podía suponer el último instante junto a ella. Aunque es un pobre diablo siempre dice la verdad. Deja sangre en el papel. Todo lo que escribe, al día siguiente rompería, sino fuera porque cree en Ariadna. En que sigue por ahí. Con la cabeza apoyada en algun pecho que late como un tren por ella.
Un lunes, a las 00:15, piensa en ella. Se deshace en un sol que saldra en 5 horas. Añora su mirada, su camiseta verde. Su pañuelo morado, su sonrisa imperfecta, siempre tan perfecta. Su pelo que huele tan bien. Sus ojos profundos en los que no podrá hundirse hasta dentro de tres eternos días. Escribiendo un sinsentido con una pluma de origen maravilloso. Un adios. Un cuestionable "¿volveré?" Quizás un adios definitivo.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Querida Ariadna:

Supongo que sabía que llegaría un día como éste. ¿Qué nos pasó? Cuanto dolor, de pronto. Parece que tres meses después del caos, sigo sin acostumbrarme. Ya pasó la dolorosa esperanza en la que aún pensaba, en una pequeña esquina de mi corazón, que volverías. Ahora ya se que no volverás. Ya no hablamos todos los días y eso supone un golpe para mi moral constante. Ya no espero por la noche para atrapar un corazón y convencerlo de que se quede un día más junto a mí.
Ahora, cada vez que sé que vienes a Huesca, me lanzo a la calle en busca de un encuentro casual que me deje volver a ver tu sonrisa, quizás incluso, con un poco de valor, a repetirte que vuelvas a mi. Pero no volverás.No volveras a regalarme miradas de felicidad. No querrás volver a hacerme sentir un hombre.
Ahora, mi aliento apesta a alcohol. Los dedos escriben por mi corazón y mi cabeza ni siquiera forma parte de todo esto. Mañana, cuando despiertes, lo leerás. Llorarás, sonreíras, quizás hasta te plantees llamarme. Supongo que no lo harás. O quizás rompas la carta con indiferencia. No sé. Ojalá nunca hubiera destrozado esto. Creo que me di cuenta en cuando lo hice. Espero que puedas perdonarme algún día. Te quiero, maravillosa Cour... Ariadna.
Tu chico, como te gusta, arrodillado, destrozado, tuyo.

jueves, 9 de diciembre de 2010

5 meses, cuando no existía el tiempo

Uno, dos, tres... se cierra el telón de los sueños.



Cuatro, cinco. El nueve de julio se fabricó una promesa en mi interior. Una promesa que ya he destrozado e incumplido como quinientas veces. Me prometí no hacerte daño como ese asqueroso gilipollas. Me prometí quererte, y cuidarte. Que serías mi joya, mi única joya. Hoy, Courtney, Ariadna, Paula, o quien quiera que seas, sigo queriendote como para renovar la promesa día a día. Te me imagino sumergida en libros, con las manos en la cabeza, resoplando en algún parrafo incomprensible y pensando en mi en cada espacio entre palabras. No se, cielo. Me encanta acompañarte a casa. Que me respondas te quiero cuando te lo digo yo. Que me mires cuando follamos. Que me abraces cuando tengas frio y que me pegues cuando te pellizco. 

Hoy hacemos cinco meses juntos y cinco meses no son nada. Y son mucho.  Mi amor. Y que sean muchos mas. Por favor.


Te quiere, solo él, triste, feliz, y añorándote. Kurt. 

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Diario de un Kurt próximo al suicidio

30/11/2010             23:56

Estoy desquiciado. No se qué coño (demonios) me ocurre. Esto empieza a ser incontrolable. Todo va mal. Odio mi carrera. Odio estar lejos de ella. Cada vez, mis amigos se alejan más. Echo de menos un pequeño resquicio de mi vida fabricado en unas cuantas horas en Madrid. Al año que viene conseguire la beca.  Necesito urgentemente salir de aqui. Necesito huir. Esto es imposible. Maldita sea, Courtney, ¿donde te has metido? Te quiero.



1/12/2010                 11:16

Voy  a llorar. ¿Qué importa? Este cuaderno va a guardarse en un pequeño resquicio del ¿corazón? de Desespero. La necesito constantemente, y constantemente me falta. Nunca, nunca, había sentido esto. Debe ser amor. De ese que dice que es de verdad. Y yo me reía... estúpido. Esto es dificil. Voy a llorar. Que le jodan a mates. Buenas noches.