Supongo que sabía que llegaría un día como éste. ¿Qué nos pasó? Cuanto dolor, de pronto. Parece que tres meses después del caos, sigo sin acostumbrarme. Ya pasó la dolorosa esperanza en la que aún pensaba, en una pequeña esquina de mi corazón, que volverías. Ahora ya se que no volverás. Ya no hablamos todos los días y eso supone un golpe para mi moral constante. Ya no espero por la noche para atrapar un corazón y convencerlo de que se quede un día más junto a mí.
Ahora, cada vez que sé que vienes a Huesca, me lanzo a la calle en busca de un encuentro casual que me deje volver a ver tu sonrisa, quizás incluso, con un poco de valor, a repetirte que vuelvas a mi. Pero no volverás.No volveras a regalarme miradas de felicidad. No querrás volver a hacerme sentir un hombre.
Ahora, mi aliento apesta a alcohol. Los dedos escriben por mi corazón y mi cabeza ni siquiera forma parte de todo esto. Mañana, cuando despiertes, lo leerás. Llorarás, sonreíras, quizás hasta te plantees llamarme. Supongo que no lo harás. O quizás rompas la carta con indiferencia. No sé. Ojalá nunca hubiera destrozado esto. Creo que me di cuenta en cuando lo hice. Espero que puedas perdonarme algún día. Te quiero, maravillosa Cour... Ariadna.
Tu chico, como te gusta, arrodillado, destrozado, tuyo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario