jueves, 9 de diciembre de 2010

5 meses, cuando no existía el tiempo

Uno, dos, tres... se cierra el telón de los sueños.



Cuatro, cinco. El nueve de julio se fabricó una promesa en mi interior. Una promesa que ya he destrozado e incumplido como quinientas veces. Me prometí no hacerte daño como ese asqueroso gilipollas. Me prometí quererte, y cuidarte. Que serías mi joya, mi única joya. Hoy, Courtney, Ariadna, Paula, o quien quiera que seas, sigo queriendote como para renovar la promesa día a día. Te me imagino sumergida en libros, con las manos en la cabeza, resoplando en algún parrafo incomprensible y pensando en mi en cada espacio entre palabras. No se, cielo. Me encanta acompañarte a casa. Que me respondas te quiero cuando te lo digo yo. Que me mires cuando follamos. Que me abraces cuando tengas frio y que me pegues cuando te pellizco. 

Hoy hacemos cinco meses juntos y cinco meses no son nada. Y son mucho.  Mi amor. Y que sean muchos mas. Por favor.


Te quiere, solo él, triste, feliz, y añorándote. Kurt. 

No hay comentarios: