Lo que más me duele es el corazón, el olor a tabaco en las cortinas, olvidar el pozo infinito de tus ojos.
Cuando escribes sin tener nada que contar salvo hablar de dolor, o lágrimas, o llanto, es mejor callar, no decir nada y hacer un mutis por el foro para que nadie se ria de ti. Pero de vez en cuando no está de más hacer el ridículo, y purgar el alma o la mente (pura e inútil distinción).
Si me dijeras "ven" me arrastraría como dije que haría. Te diría que he aprendido de mis errores, que el hastío no es el fin, que el perdón es más fuerte de lo que yo pensaba, que yo que se.
Pero no es momento de redenciones, en realidad. Quiero arrancar de nuevo el coche y salir volando de este estancamiento. Subirme al San Francisco Express. Parece que el camino para empezar no es malo del todo.
Ahora empieza, o ayer. O antes de ayer. O mejor, antes de antes de ayer.
Suerte a los que se quedaron en el camino.