La chica que queria huir.
La chica que deseaba escapar.
La chica que nunca consiguio huir.
La chica que nunca intentó escapar.
A veces es todo tan complicado que ni siquiera buscas solucion...
Sabía que era cierto. Pero no quería que lo fuera. Unas lágrimas escaparon de sus ojos, recorrieron su rostro, y acabaron en sus labios. Entonces, fue cuando su grito desgarró el silencio, un grito de miedo, de dolor. De sus ojos seguían saliendo lagrimas, formando un manantial en la oquedad de sus labios, ahora cerrados. Cerrados como sus ojos. Recordando sus días, los que habían pasado juntos. Las risas que habían echado juntos. Cada palabra suya que había podido obligarla a hacer eso.
Ella estaba tirada en el suelo, a su alrededor, todo sangre, en su boca, un papel, él, arrodillado en el suelo, sobre la sangre, llorando.
Los días siguientes fueron horrorosos para él. No dejaba de recordar cada palabra de su carta, para él, dejada en su boca para que “huela a mi”, como ponía en la carta, y “para que me recuerdes”
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