"En momentos como este, momentos en los que estoy apalancada en el sofá con el murmullo de la televisión de fondo viendo una película tantas veces vista; no puedo más que añorar aquellos momentos junto a ti. Aún no es medianoche, mi padre acaba de despertarse, marcha a la cama y me deja aquí, en el sofá, junto a mi soledad, una soledad relativa, ya que dentro de unas tantas horas volveré a estar junto a ti; aún así.
Las 12 menos cuarto, apenas una hora y pico desde que cogí el autobús y aún embriagada de ese último beso, pasión; esa última llamada, alegría; ese último mensaje, tristeza.
Ya quiero que sea mañana, pasar la tarde junto a ti, darte todo aquello que hoy no te he podido dar, lástima, ya he apagado el ordenador, sino disfrutaría de estos últimos momentos del día escuchando las alegrías que un incendio puede causar y buscando alguna que otra pieza de ese puzzle que me regaló alguien muy especial; una imagen que poco a poco toma forma, tal como el día a día nos invita a pasar la eternidad en mutua compañía.
Ya son las 12 menos cinco, es la primera vez que esto me pasa, anhelarte tanto para coger un papel y un boli y dedicarte mis palabras. Sigo en el sofá, se acerca la hora de perderme entre sueños y sábanas, ojalá estuvieras aquí y me acompañaras en el delirio, dormirme entre tus brazos o bien pasar la noche en vela arropada por tus labios y caricias.
Vaya, ya es medianoche, los párpados pesan, para que lo voy a negar, 17 horas y 30 minutos más y otra vez junto a ti; me han arruinado la mañana, pues podría pasarla en tu compañía, pero no, hoy no, ya es domingo, otro día pasa, un mes, una semana, y un día; vaya, y parece que fue ayer, cosa de casualidad Oh happy day se cuela por la pantalla; pues sí, tiempos de alegría en tu compañía.
Bien, ya acabo, se hace tarde, ya sabes, mañana no, hoy, en el mismo sitio a la hora de siempre.
Te quiero."
XI-VII
No hay comentarios:
Publicar un comentario