El caballero otea el horizonte. La inmensa llanura que se muestra ante él, impasible, extensa, y tras él, la compañía, sus amigos, sus hermanos, los diez. Los mejores caballeros del reino, los diez que saben que van a morir. La muerte les espera, tanto por delante como por detras. El caballero, al parecer el jefe de ellos, les mira, y sonríe. Lo demás le imitan. En unos segundos, todos estan riendo a carcajadas.
-No veremos el sol, amigos mios- dice cuando se calma su risa-. Pero no estoy triste, voy a morir junto a mis amigos, y moriremos luchando, como muere un hombre de verdad. Os quiero.
Y espoleando al caballo, y gritando sin cesar, descargando el resto de sus fuerzas en ese grito, cierra los ojos, y cabalga hacia la muerte.
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