jueves, 4 de junio de 2009

Dios

Había cosas que ofendían el sentido del orden de cualquier persona cuerda, ofendían la idea esencial de que Dios había dado a la Tierra una inclinación sobre el eje para que el crepúsculo durara solo veinte minutos en el ecuador y más de una hora en los polos; que, después ede hacer eso, había dicho: "Bueno, si pueden calcular la inclinación, podrán calcular todo lo que quieran. Porque hasta la luz tiene peso y cuando la nota de un silbato desciende bruscamente es por el efecto Doppler y cuando un avión rompe la barrera del sonido el estruendo no es un aplauso de los ángeles ni la flatulencia de los diablos, sino el aire que cae de nuevo en su lugar. Yo los di la inclinación y me senté en la platea para presenciar el espectáculo. No tengo otra cosa que decir salvo que dos más dos son cuatro, que las luces del cielo son estrellas, que si hay sangre los adultos la ven tanto como los niños, y que los niños muertos, muertos están"

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