lunes, 1 de junio de 2009

A modo de epílogo

Este blog reune una serie der textos que, en un principio, parecían a ser llamados a ser carne de dispersión, y por tanto, de olvido.
Todos comparten su naturaleza de no ficción, suponiendo que esa categoría negativa pueda aplicarse con rigor a alguna actividad humana. Nuestra memoria, el relato que nos hacemos de nuestra propia vida es ficcion en la medida en que cada recuerdo ha sufrido en nuestra mente un proceso de selección y transformación, una remodelación de irden creativo, y lo mismo sucede con la manera que tenemos de percibir el mundo y situarnos en él. Dotamos de un significado arbitrario a cuanto nos rodea, y diseñamos a los demás, decidimos en el fondo quienes y como son.
Abundan en el blog los escritos sobre literatura, reflexiones acerca de los motivos para escribir y sus borrosos fines, cuestiones que nunca he terminado de tener del todo claras pero a las que he ido dando a lo largo del tiempo varias vueltas y que, durante una buena temporada, llegaron a ser algo más que una obsesión.
Vuelvo a repasar el blog y caigo en la cuenta, de que es mi vida hasta llegar aquí la verdadera protagonista de estas entradas. Esta todo: la euforia y la lágrima ante la pantalla en blanco, la pregunta por el miedo y por el deseo, las noches desatadas, el temor ante la estatura de Cervantes, mis pasos de niñez, la generación poética de los 50, Queen, el amor amargo, los paisajes de la niñez, y la pulsión de la huida. A la gente un poco desordenada y torpe, a la que se le caen las cosas y le tiemblan los pensamientos y se le amontonan dudas, delirios y recuerdos, nos es imposible escribir sin derramarnos

No hay comentarios: