Ariadna, siempre te recordare envuelta en ese vestido de seda azul y semi-transparente que te quedaba tan bien. Con esa sonrisa pícara en la boca, mientras yo, embobado en tus curvas, no tenía freno de mano. Para marzo te fuiste y yo me sigo consumiendo en tu recuerdo.
Pero claro, tuu eras Ariadna, la indomable, la que no se rendía ante nada, la que no se sometía a nadie. La que no quería nada conmigo, pero la que me llamaba solamente para saber qué tal estaba.
La prostituta mas cara y la puta mas barata. La diferencia entre una relacion y un compromiso. Cuanto te odio ahora, Ariadna, cuando no oigo tus tacones resonar contra es suelo los martes a las once, cuando llegabas a mi casa, dejando tu copia de las llaves sobre la mesa del salón, y sin dirigirme palabra me desnudabas.
Oh, Ariadna,puta, cuanto te echo de menos ahora, cuando me sonreías en Independencia, mientras bromeabas con mi altura, o me hacías bailar, a pesar de la vergüenza que me daba con las flautas de los indios...
Y ahora te lloro tumbado en el sofa, o intentando romper los vasos con tanta elegancia como tu me los estrallabas en el suelo, cuando discutíamos sobre el futuro.
Ariadna, por favor... vuelve, tu eras la indomable, la que no podías perecer. A ti no puede comerte el cancer.
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