domingo, 17 de octubre de 2010

El calimotxo de la litrona se sostenia, sorprendentemente, dentro de la litrona. La musica suena lejana, pero, incluso en su lejania, provoca unas ligeras vibraciones en el liquido, que, junto con el viento, hacen peligrar su estabilidad. El litro esta apoyado en el cesped. Medio ladeado, cerca de un arbol. A su izquierda puedes ver un pie. Y si sigues al pie, aparecen una pierna, y despues un cuerpo entero. El chaval esta tirado en el suelo, con algo que parece vomito saliendo de su boca. Intenta levantarse, pero vuelve a caer, y echa a llorar. Miralo ahi, llorando solo, con vomito morado en la cara, echano de menos a su particular Ariadna. Alli acostado, acaba durmiendose. Tiene pesadillas, en las que un ciervo le cabalga por la cara. En un espasmo producido por las pesadillas, tira de un golpe el calimotxo. Cuando se derrama, no puedo evitar pensar en lo triste que es la vida, simple y llanamente.

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