Está oscuro. Es un mundo oscuro. Se alzan enormes rocas, donde antes hubo imponentes montañas. Escombros donde antes hubo los más grandes edificios que haya visto el universo. Ya no sale el sol, hace tiempo que no. Y cada vez, las personas mueren más.
El aire es espeso, casi se podría cortar, y huele a gasolina. Su aullido arrastra gritos de una catástrofe que hace años terminó y se sigue intentando luchar contra ella.
Si caminas por sitios poco transitados, aún puedes encontrar restos de alguien que intentaba huir a ningún lugar e intentar salvar vanamente una vida más. Entre unas barcazas reconstruidas con madera medio podrida, un grupo de personas se agacha y cuchichean en voz baja. Desde el Horror no se habla en voz alta. No quieren volver a alterar el mundo.
A unos pasos, está la mujer más anciana de la Tierra en la actualidad. Se llama Fiamma y tiene 57 años. Está sentada sobre una roca, y observa con curiosidad el grupo de personas acuclilladas.
Solamente los observa, no dice nada,y, cuando el grupo se disuelve con miedo e incomprensión, ella se acerca al lugar donde estaban agachados.
En el suelo, hay una pequeña luz. Es una pequeña flor blanca, allí, rodeada de completa oscuridad. Regada por agua de un mar negro. Al lado de las barcas de madera podrida.
Fiamma sonríe mientras el sabor salado de las lágrimas le humedece los labios.
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