lunes, 28 de marzo de 2011

Una pareja sobre la Tierra. Allí, solos ante un hombre con un garrote en la mano. Dispuesto a apalearlos. El hombre viste una gabardina marrón sucia y gastada por el tiempo y su uso. Lleva en la mano un sombrero gris y mira hacia el suelo, impidiendo mostrar su cara. La mujer le abraza del cuello. Está desnuda y es muy hermosa. Tiene el pelo granate y rizado en unas ondulaciones que crean un mar en su cabeza rebelde.
El hombre del garrote llora por su tarea. Está arrodillado y con la cabeza encapuchada, por la vergüenza a mostrar su cara. Vivirá con ese recuerdo el resto de su vida, aunque sean dos cortos meses. Llora y la mujer le toca la cabeza dándole su aprobación.
El del garrote la mira, y vuelve a gemir, con un sonido triste y melancólico que hace que a la pareja se le erice la piel. allá va. Levanta el bate y mata de un golpe en la cabeza al hombre. La mujer se tapa la cara con las manos y grita de dolor. El grito cesa con el golpe. En la frente. La carne se levanta y la sangre salpica alrededor. El bate cae 3 veces más sobre ella. Una sobre su tripa, otras dos, en la cabeza de nuevo. Los últimos golpes deforman su belleza en una esperpéntica imagen sin dientes, ensangrentada y anti femenina que rompe los esquemas del hombre que ha sido golpeado primero al despertar de su inconsciencia. El palo vuelve a caer sobre él y muere al instante.
Bajo la capucha, el hombre llora de rabia y tristeza. La baba le cae de los labios mientras cierra los ojos impregnando de fuerza los golpes.






En el fondo, alguien sonríe.

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