Sorpresa, este intento de regalo al hada de Deltoya, la que está loca también, de parte de un duende, del parque.
¿Hasta dónde llegarías para hacerme feliz? Punto y aparte. Fin de renglón
Los dos besos reglamentarios, sonrisa forzada, no quiero estar aquí. El hombre de mi izquierda dice algo y todos reímos, la corbata me ahoga. Me fuerzo a tragar los guisantes del plato y le miro las tetas a la chica que está frente a mí. Quizás sea una buena noche.
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